"Siempre se llega a alguna parte si se camina lo bastante"
(Alicia en el pais de las maravillas)


26/12/10

Muñecos de Vudú

No recuerdo el momento en el que dejé de pensar en tí.

Sí, admito que a veces el mínimo resplandor de tu ausencia hace que me tiemblen las piernas, pero, sinceramente, ya ni siquiera me esfuerzo para olvidarme de tu mirada.
Es extraño, porque aunque puedo decir que sabia a pie juntillas que esto iva a pasar, nunca veía el momento en el que sucediera. Como evidentemente, nunca vemos el final de nada.

Probablemente, esta enfermedad doliente y pasajera que estoy experimentando en estos momentos de mi vida, haya sido la causa de la pérdida de gran parte de mi corazón, y es que cuando sufres una brusca crisis de personalidad sueles dejar de tener en cuenta otros pensamientos que te preocupan. No sé si eso es bueno o malo: te deja de doler aquello que amas para pasar a no saber ni siquiera qué es lo que realmente quieres. Dolor por dolor, cada cual por una causa, pero al fin y al cabo, el mismo sentimiento. Y es que últimamente, es la sensación más presente en mi vida.

Supongo que alguien juega conmigo a muñecos de vudú, y es justamente el corazón el que logra salir peor parado. Pobre. Nunca lo quieren como es debido, lo que conduce a una escéptica actitud hacia cualquiera símbolo relacionado con el amor. Se aleja por miedo a volver a romperse, después de tantas caidas las tiritas no sostienen sus trozos y teme por su vida.

Enfín, lo que yo diga, la historia de nunca acabar. Por cierto, ¿y qué habrá sido de mi último amante?. Ese, me dijo mi corazón, nunca llegó a existir.

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